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sábado, 30 de julio de 2011

Spanish Poetry



La poesía se valora tan poco en España que la sembramos todos los días y tan sólo apreciamos sus frutos cada 2011 años.

Imagen Minako Tasaki
www.minakotasaki.com




Coro de los Esclavos del Nabucco por CoroSol 15M

lunes, 7 de febrero de 2011

Pétalos espigados















Fotografía de www.minakotasaki.com
Me nombran rosa
sin púas
sin tierra mía.

Envuelta en celofán
rosa de carnaval
mensajera de amor
en bares.


Rosa roja
delicada,
irascible
digo:

-- Soy flor huraña
de jardín.


Serena, altiva
con mis agujas
salvajes en punta.


Políticamente incorrecta púa
quien me entrega sin ti
me pierde en esencia.

domingo, 16 de enero de 2011

Pájaros en la cabeza

fotografía de Minako Tasaki
www.minakotasaki.com

Si no hubiera confiado
en que sabrías volar a la primera,

no habría hecho el nido tan alto.


If I'd not been totally convinced
you'd know how to fly straight away,

I'd never have built the nest so high.




lunes, 27 de diciembre de 2010

Benthe en navidad

Fotografía de Minako Tasaki
http://www.flickr.com/photos/minako375/

Tengo dos ojos uno alegre y otro triste, daltónica en sentimientos, con la alegría de vivir y la tristeza de las corrientes que se lo llevan todo: todo, menos la nube negra de un cromosoma partido.


Juego en la bañera de agua caliente, espuma y vapor. Dibujo absorta xx, xy, trazos grandes y pequeños, borro su geografía precisa del vaho de la ventana, sumerjo mis pies grandes, mis manos hábiles bajo la espuma. Me falta el aire, Benthe de algodón y sueño. Desearía meterme en una lavadora, tú y yo y nacer de nuevo. Tengo un ojo triste y el otro alegre, daltónica en el amor, cocinera frustada en la creación. Busco el hilo que te recuerde el reloj, la frontera, la salida. Palpo la palabra, beso el bocado que te despierte del sueño de algodón, y que provoque a tu piel de mantequilla a estirar y encoger la sábana que te cobija.

Remuevo la espuma, recuerdo las velas del templo, la luz de la fe que me devolvió Buda. No encuentro las fuerzas para alcanzar la toalla, resbalan por mi piel apagada las mondas de naranja, piso con intensidad la canela en rama. ¿Me puedes alcanzar el movimiento, la lectura, el sonido para refregar a mi bebé con palabras, con música y vida viva? Quiero abandonar esta vida sueño, de algodón y nube. Mi dulce Benthe, cromosoma pálido que nos dormiste la vida.

viernes, 10 de diciembre de 2010

A Christmas gift


Fotografía de Minako Tasaki
http://minako3751226.blogspot.com/


He visto rodar a mi corazón como una rueda
¿será de madera este corazón mío?

Cantos redondos y medievales
de madera de carro,
avanza mi corazón.

Tropiezo barro y piedras.
En una intuición de otoño,
rueda mi latido.

Este carro no me tira para adelante
sino que baja desbocado
de madera rueca
cantos redondos, ancestrales.

Las sandalias y el barro frenan
la inercia hacia el fondo frío.

He visto rodar a mi corazón como una rueda
¿será de madera este rubí mío?

domingo, 28 de noviembre de 2010

Imagino que hay ascensor


Fotografía de Minako Tasaki

Deseo que al abrir la puerta del portal esté el ascensor, ruedo el carrito con la compra a rebosar y me encuentro con los mismos peldaños de ayer. Inspiro y veo a mi madre, a mi abuela yendo a por agua a la fuente, tiro del carro, y esta vez, siento perfectamente de qué carro se trata. Sigo subiendo hasta el siguiente rellano, si tuviera el suficiente dinero no viviría en un cuarto sin ascensor me digo, en seguida, contrarreplico: las determinaciones tienen un precio y el coste a pagar son 128 escaleras de subida y 128 de bajada, la mejor contratación de internet que podrías imaginar, tira.

Busco una salida por el hueco de la ventana, el sol me deslumbra y atisbo los árboles del patio interior: delicias del Madrid de los tejados en cuesta, árboles escondidos tras edificios espigados. No, no me olvido: si intento espirar en los momentos de máximo esfuerzo será más fácil, hay que programar al cuerpo para que se relaje en los momentos de máxima tensión. Dani me dice: imagina que tiras la carga, luego la cogerás con más ganas. Intento subir ligera sobre un peldaño y otro, casi me he finiquitado el segundo rellano, suspiro. ¿En qué momento dije sí a las escaleras?

De camino hacia el tercer piso, recuerdo a Cyro subiendo y bajando los brick de leche de una anciana que bajaba por unas escaleras, francamente muy empinadas. La hospitalidad bahiana viene en mi ayuda en secuencia de color chocolate: si estuviera aquí Cyro me dedicaría a mirar su cuerpo sedoso y sus pies de muelle... No me queda otra, integro a ese muchacho joven y fuerte dentro de mí. Sus piernas rápidas ahora son las mías, y casi llego al cuarto.

Llegamos a la cuarta y última ventana, regalo del cielo de Madrid y, antes del fondo, una casita entre las nubes. Sí, creo que ya que estoy tan cerca de la puerta de entrada que me puedo permitir el lujo del descanso por un minuto, un minuto de sabor a esfuerzo conseguido. Me enfilo como un toro mirando el último tramo de escaleras, subo rapidito enfocada hacia la puerta del hogar. ¿Quién dijo que subir cuestas era un reto?

Finalmente, concluyo: no me gusta subir escaleras cargada, pero me encanta haberlas subido. La llave gira y la casa nos espera en todo su esplendor, al carro y a mí. Viva la alegría de saber llegar a buen puerto. Imagino que mañana tampoco habrá ascensor, pero sé que tengo cuatro plantas para dar rienda suelta a la imaginación, las piernas son sólo poleas de viento.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Fuges de mim

Fotografía de Minako Tasaki


Palabra huyes de mí cuando más te necesito. Mis pies caminan en dirección contraria a mis instintos. Son las doce y media en el reloj de Sol, la figura hierática me dibuja la decisión de permanecer, hace frío. Palabra te encallas cuando te reclamo.

Mis pasos lentos se frenan, mis manos abiertas no son capaces de entregar un sí, de acariciar un ahora sí. Sigo caminando en dirección opuesta. Siento el freno y no vienes en mi ayuda, desapareces palabra. Balbuceo y dudo sobre qué dirección tomar. Niego el valor del momento, apuesto sin querer por las rutinas de los días iguales. No tomar decisiones es decidir.

Veo una sombra en el suelo, es mi corazón en negativo. Se abre un agujero, alguien tira un cigarro y tapona la oquedad. Cenizas de un misterio sin resolver. Palabra fugaz te fuiste sin enhebrar mis labios con los suyos.


Para ver más fotos de Minako, pincha aquí:
http://www.flickr.com/photos/minako375/

martes, 9 de noviembre de 2010

Están secas las hojas




Cuéntame los cuentos más largos esta noche. Susúrrame el movimiento de las hojas de otoño cuando suben las escaleras de la salida del metro, cuando el viento azota la cara fría y dicen que hay que seguir avanzando.

Cántame la nana más larga ahora y siempre. Deja que el olor penetrante de las natillas recién hechas de madre me inunden bajo las mantas, invítame a levantarme de esta cama pesada de hojas secas.

Lávame las manos que se me caen todas las certezas. Recuérdame donde está cada tecla en mi piano, rásgame esta melodía caída en el alféizar de todas mis ventanas.

Límpiame el horizonte que se me estoy quedando ciega. Limpia los cristales turbios de estos malos tiempos que no acaban.

El largo viaje hacia la noche es un cuento que me desgarra. Dile a padre que no me abandone, que me cuente una y otra vez los misterios ocultos de la vida, que me descubra la belleza del sol y del frío, que me ate a la tierra, que me enrede en este río, que me temple en las noches de invierno aunque el calendario diga que es tiempo de hojas secas. Dile a padre que cómo me cuesta reír, que sé que él es el sol de la noche y el incienso de la madrugada.

Cuéntame los cuentos más largos esta noche, que no lo dudes, que hoy, también tengo frío.