que no cierra el grito
en vaso vacío.
O
tal vez,
duerma en el silencio
helado
de una fuente seca.

Decido diciembre para invocar al nuevo año.
Diez deseos, uno por mes …
y dos hojas del calendario, para improvisar.
Decido diciembre para hacer las paces
con quien me trató regular en el año que termina.
Decido
plantar semillas, abrir abrazos,
escribir los cuentos que consuelan al frío.
Diciembre me
regala complicidad en la mesa, me
ilumina mis vientos y mis pasos trabados, me
arropa con pijamas y bufandas de lana.
Sembrar diciembres,
acoger calor para el año nuevo.

Huellas magenta y tierra
Huellas de montañas, cielo.
Traiganme todas las manos:
las negras,
las asiáticas,
las occidentales
las gitanas
las del Sur
todas
abiertas al sol y necesarias
para desactivar las armas,
rehacer el tapiz de paz
en casa
en la tierra.
Manos
para desobedecer al ciego tirano
DES O B D C er
Necesitamos manos que no acepten el A B C
de lo que Dios, el jefe, el marido, el político manda.
Queremos huellas magenta y tierra.
Huellas montañas, dedos cielo.
Manos para querer. Devolver abrazos.
Construir castillos, sin soldados, con todas las arenas.
Sin fronteras.
Repito: necesitamos manos para
DES O B D Cer .
DES O B D Cer a la miseria impuesta.
Necesitamos manos tierra, magenta
para cultivar campos, pintar palabras, bordar cariños.
Necesitamos colores montaña, manos cielo
para educar a quienes son pequeños
para comprobar que el arco iris está salado,
es dulce y es de todas y de todos.
Necesitamos colores en las calles sin farolas,
pintar sonrisas, bordar la magia: ¿vienes?
Manos tierra, colores montaña, cielo magenta.
Imagen Candela Arevalillo (La poesía nos une)
Dedicado a todas las mujeres.
Y también a los hombres que saben y se hacen querer,
sin fisuras en el tiempo.

