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sábado, 17 de abril de 2010

Una luz en el universo


¿Las heridas cómo se curan?

Sanan con literatura, miija.

Entonces: manos, pies y cuerpo a
MI obra.
El tiempo sí que importa.





Antonieta Villamil nos visitó al Entredós este invierno. Nos cantórecitó sus historias y sus sueños. Nos contó que las editoriales están en nuestras propias manos, ella misma había confeccionado los libros que nos trajo para compartir. Costaban 7 euros porque era un número que le trae suerte. Vive en Estados Unidos porque entiendo que Colombia es una constante pregunta: ¿Dónde están aquellos a quién tanto amé? La respuesta no siempre es dulce.

Su cuerpo flaco y su voz poderosa, enraízada en lo profundo y terrible del centro de la tierra, nos devolvió la ilusión de inventarnos la materia, nos susurró en alarido que querer es poder, siempre habrá alguien que te caliente los oídos, te de la mano o te preste sus rodillas para apoyarte en el descanso del camino.

Nelken Caminante dice: no soy única, somos muchos los que contenemos la luz del universo.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero la luz no siempre penetra en los corazones...a veces por imposibilidad de tiempo, como dices. En la vida obligada el escritor tiene en la mano la palabra escrita. Si no puede hablar directamente, puede hacerlo a través de ella. "Todo se desangra a veces..." dice Antonella, aunque en inglés. Esta entrada es parte de un viaje, del viaje de otros. Supongo que la has puesto para que compartamos una mirada...y una opción para nuestros escritos y pensamientos. Estemos donde estemos"

Nihalat

Mari Carmen Azcona dijo...

“¿Las heridas cómo se curan?
Sanan con literatura, miija.”

Querida Nelken, el mes que viene se cumplirá un año de la muerte de mi hermano pequeño. Una mano amiga me arrastró hasta un lugar donde la nieve es cálida, donde los sueños se funden con la realidad, donde sopla una brisa que te envuelve y te recoge...Yo jamás había escrito nada, sentía miedo ¿Qué hacía yo allí? Ahora sé que fue mi tabla de salvación.
Mientras viajaba por las palabras inventando mundos, atesorando recuerdos...el dolor dio paso a la nostalgia. No estoy segura de que la literatura cure las heridas, pero si es un buen calmante que mitiga el dolor y ayuda a su curación.

Un beso y un gran abrazo.

Nelken Rot dijo...

Dear Nihalat,

La historia y el poema de Antonieta que colabora en un proyecto poético llamado Voces en períodos de guerra me pareció apropiada para marcar el universal que por desgracia compartimos los humanos.

Que me corrijan si no es cierto que nunca hubo ningún tiempo en donde no hubiera guerra en algún punto de la tierra. Los tiempos de paz como los paraísos se construyen, mejor sería poder habitarlos sin más.

Ante la desolación de un hermano que desaparece donde solo queda el silencio, Antonieta confiesa que sólo tiene fuerzas para escribir las líneas que contienen a sus hermanos, los que según va pasando el tiempo están siendo mutilados. Pedro se ha transformado en un símbolo para toda América Latina, su historia es la historia de demasiadas familias.

Quería ampliar nuestra mirada europea. Mostrar cómo la literatura es el bálsamo del herido del alma y que a su luz acuden aquellos que tienen el corazón lastimado.

La luz sólo se ocupa de ser luz.

NR

Nelken Rot dijo...

Querida Mari Carmen,

Ya ves cómo el lápiz y el teclado son canal para aligerar el equipaje de pesares.

Un año es tan poco tiempo, que el corazón necesita muchos nature boy para calmar la herida.

De mis clases de pintura aprendí que una imagen se puede cambiar si no te gusta, volver a pintar encima es posible y lo oscuro se puede hacer luz.

Quien entienda la literatura como bálsamo hallará consuelo y quien sea capaz de dar un paso más y nombre otra realidad, ésta tenderá a transformarse.

habrá que explorar cómo se puede llegar a las sanación literaria, pero solo el hecho de nombrarla ya nos da pistas de que es posible.

Con cuentos como el tuyo, o el de las cenizas de mi abuela Max, conseguimos recuperar un trocito del corazón fragmentado. De ahí que el camino sea seguir escribiendo.

Abraaazos

Nel

Manuel dijo...

Querida Vera, a estas horas tengo que copiarte eso que tiene Rosa en la parte derecha de su Blog y que, para mi, es la inmutable realidad:

"... Y empeñados en proteger los bosques olvidamos

que mientras quede siquiera un árbol sobre la superficie de la tierra,

la gente morirá asesinada con palos de madera".

Un beso y gracias.

Nelken Rot dijo...

Buenos días Manuel,

Pues fíjate te preguntamos cómo se puede curar y al final, corroboras que las heridas continuaran, si no son unas serán otras.

Yo también coincido en la crudeza certera de las palabras de Rosa, que con poco dice tanto. Sus poemas son para leer una y otra vez.

No diré que talen los bosques para evitar el conflicto, el problema no está en la madera sino en quien hace un mal uso de ella.

Un abrazo Manuel

NR

Nelken Rot dijo...

Ya lo tengo. Las heridas se curan cortando por lo sano, dando puntos para volver a juntar y aplicando hielo para que cicatricen bien. Y en mi caso, comer muuuuuuchos helados sin lactosa.

Gracias mil por existir: sorbetes de limón.

;-D