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viernes, 29 de enero de 2010

Si los árboles hablaran

Anclado en un sol
aferrado a una tierra
sin agua
me estiro cada día
para tocar el cielo,
me estiro cada noche
por debajo de la tierra
buscando alimento.

Veo a mis jóvenes
delgados como hilos
correr furtivos.
La noche se los lleva
al otro lado del Estrecho.

Algún día
mi madera flotará sobre olas bravas
y algún hijo
desnutrido de esta tierra
se aferrará a mi tronco.

Juntos, exhaustos, rozaremos el cielo.
Silueta de papel que nos desprende.

7 comentarios:

Emilio dijo...

Buen cambio de tercio, sin duda. Si me gustaran los toros y no me parecieran, junto a un arte primoroso, una salvajada, diria: faena por todo lo alto. Faena vegetal y solidaria, con raíces en un buen sustrato. Un poema bien plantado.

Anónimo dijo...

Hola Nelken, me gusta cómo describes el lenguaje de los árboles. A mí me encanta observarlos y lo que veo en ellos, aunque, en cada uno, me parece escuchar un idioma diferente. Ya sabes, cosas de la imaginación.

Felicidades, me parece un poema bonito y original.

Un besito.

Mila

Alejandro dijo...

Querida Nelken, en nombre de los árboles, de todos los árboles, te doy las gracias por haber compuesto este poema con el que les rindes homnaje. Ellos nos dan fruta, sombra, papel, madera para todo y leña para calentarnos. Pero nunca piden nada, sólo las lágrimas de una nube que premie, o mitigue, el llanto de su silencio. Si los árboles hablaran, muchos seríamos esclavos de algunos actos furtivos.

Gracias, otra vez.

Besos.

Alex

Nelken Rot dijo...

Los 3 sois unos amores, en nombre de las hojas y en el mío propio, os damos las gracias por estar tan presentes y atentos a este pequeño blog.

Abrazos de ramas y besos de viento.

La Rot

Mari Carmen Azcona dijo...

Buen final para tu madera, servir de tabla de salvación en la persecución de los sueños, lastima que para cumplir esos sueños tengan que cruzar el Estrecho, huyendo de la desesperación y del hambre.
Espero que consigáis tocar el cielo.

Buen poema Nelken, sencillo en la forma y profundo en la esencia.

Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

¡Hola Nelken!
Conozco tu casa casi desde su inauguración...Está decorada con un gusto exquisito.

Precioso poema. Siento una gran empatía por la naturaleza...Y este poema, ha penetrado como una sabia savia en mis sentimientos.

Al leerlo, me ha venido a la cabeza, un apólogo de Osho...en el que a través de la relación, entre un árbol y un niño, que luego se hace adulto, nos explica la diferencia entre el amor y el ego.
Mientras el niño es niño sólo existe amor entre ellos...Cuando llega a la edad adulta, se hace egoísta, el árbol sin embargo, le sigue entregando su amor incondicional y todo su ser: frutos, ramas, tronco... hasta quedarse en nada.
La naturaleza nos da todo sin pedirnos nada a cambio.

Besos
Toñi

Nelken Rot dijo...

Buenos días amigas,

Me es muy grato ver vuestras visitas y cómo vais enriqueciendo cada entrada.

El cielo del que hablas Mari Carmen es aquel que decida el lector, veo que el tuyo es el de una mujer optimista que piensa que lo mejor está aquí en la tierra, parafraseando a Osho el Paraíso se construye.

Y en cuanto a ti Toñi, que coincidencia que a las dos nos guste tanto las esencias del urban garten, esa naturaleza urbana de la que tanto aprendemos y además Osho.

Con una temática parecida al relato que nos presentas en tu comentario está la canción cubana: y tú qué has hecho?? que habla de la relación de un hombre que se identifica con el árbol y una niña que grabó su nombre en su tronco.

Búscala por la red si no la conoces, la versión de Buena Vista Social Club está muy buena, jeje.

Abrazos estirados de árbol en domingo

Nelken